De alguna manera este deambular me ha traído hasta aquí, cegada por la ausencia de lo ausente, por la aparente felicidad que produce la ilusión incierta... He llegado hasta aquí porque una vez encontré tus ojos, sentí tus labios, robé tus abrazos y te encerré en una celda para sentirme a salvo.
Todo lo que me rodea, tan conocido en algún momento, me asusta, me resulta extraño. Ya no reconozco el camino que tracé arrastrando mi plegarias, portando mis engaños. Ahora busco el consuelo que me ofrece la pasión, la estabilidad y el paso de los días que se han convertido en año.
No me reconozco en este campo, pero recuerdo el trazado que las palabras y los vacíos forjaron con tesón tentando al tiempo, maldiciendo al miedo, rogando a lo más alto... No sé si es el recuerdo el que me engaña o el miedo a caer, a agotar los intentos, a perder la lucha contra el viento...
4 Me marcaron.