Hay algo dentro de mí que se niega a ver la realidad de este espacio, no quiero aceptar la muerte cerebral de este blog. Porque me ha acompañado durante un viaje demasiado largo, o demasiado corto quizás. Porque surgió tras muchas noches de insomnio y filtró la esencia más amarga de mis sentimientos. Porque supuso a su vez, un vínculo más con la cara de mi felicidad más sincera...
Por todo esto, y por lo que no sé expresar, comparto con vosotros un poema que en esta oscura y fría tarde me ha conmovido:
Los resplandores de la noche El escritor en el bosque de pinos
rodeado de camiones Las lonas que cubren la carga
llenas de rocío
Alba amnésica de las carreteras
y tiendas de campaña
llenas de viento
¿Tú has estado dentro d euna tienda de campaña
llena de viento?
¿Tú has estado dentro de una boca segundos antes de un beso?
Alba petrificada, olor de pasto quemado, y no es ésta la armonía
de mis versos sino su fantasmal
libertad, el sueño en la mañana, pidiendo suavemente despertar de otra manera.
Roberto Bolaño